¿Qué relación existe entre el petróleo pesado y la electricidad? Desde las centrales eléctricas hasta la crisis de la contaminación atmosférica.

Cuando hablamos de generación de energía, muchos pensamos en grandes represas, turbinas eólicas o paneles solares. Pero tras bambalinas, sobre todo en países como Irán, la realidad es otra: un combustible pesado, negro y económico llamado  diésel desempeña un papel fundamental en la iluminación doméstica y el suministro eléctrico industrial. ¿Pero cómo funciona exactamente esta conexión en la práctica? ¿Y por qué el uso de diésel para generar electricidad se ha convertido en un grave problema ambiental?

Este artículo responde a la pregunta «¿Cuál es la relación entre combustible y electricidad?» de una manera precisa y fácil de entender, y analiza las consecuencias de esta relación poco saludable.

Tabla de contenido

  1. Generación de energía basada en la combustión: El papel del fueloil en el ciclo de generación de energía

  2. ¿Por qué las centrales eléctricas están cambiando a combustible diésel? (Motivos económicos)

  3. Costos ocultos: desastres ambientales y de salud

  4. Posibles soluciones: ¿Cómo romper este ciclo?

  5. Conclusión: Electricidad que asombra a las ciudades


1. Generación de energía basada en la combustión: El papel del fueloil en el ciclo de generación de energía

Para comprender la relación entre el fueloil y la electricidad, primero debemos comprender el proceso de generación de energía en las centrales térmicas. El principio básico de estas centrales es simple: ****

  1. La combustión genera una gran cantidad de calor.

  2. A esta temperatura, el agua se calienta y se genera vapor a una presión extremadamente alta.

  3. El vapor se dirige a las enormes palas de la turbina y se hace girar.

  4. Finalmente, el generador conectado a la turbina gira y genera electricidad.

En este ciclo,  el fuelóleo  desempeña un papel importante en la primera etapa. Este combustible pesado, un residuo del proceso de refinado del petróleo crudo, se quema en las calderas de las centrales eléctricas para proporcionar el calor necesario para convertir el agua en vapor.

Debido a su altísima concentración y viscosidad, el fuelóleo debe precalentarse en un depósito especial antes de entrar en la caldera   para diluirlo y facilitar su bombeo e inyección. A continuación, en la cámara de combustión, el fuelóleo se pulveriza en finas partículas y se quema, generando un calor enorme.

En resumen,  el fuelóleo es fundamental para muchas centrales térmicas.  En países donde no se dispone de gas natural barato ni de combustibles limpios, o donde se producen escasez de gas natural durante la temporada de frío (como Irán), el fuelóleo se consolida en el sector de la generación de energía como una alternativa económica y accesible.

2. ¿Por qué las centrales eléctricas están cambiando a combustible diésel? (Motivos económicos)

Si el gasóleo es un problema tan grave, ¿por qué la gente lo sigue utilizando? La respuesta se puede resumir en una palabra:  economía.

  • Precio extremadamente bajo:  El fuelóleo, un subproducto de las refinerías de petróleo, es actualmente el combustible fósil más barato . Debido a que prácticamente no se refina, sus costes de producción son bajos. Para las grandes centrales eléctricas que consumen miles de toneladas de combustible al día, esta diferencia de precio puede suponer un enorme ahorro en los costes operativos.

  • Abastecimiento:  Irán posee abundantes recursos de petróleo crudo y sus refinerías producen una cantidad significativa de diésel como subproducto. En términos de abastecimiento, este combustible siempre está disponible en abundancia.

  • Escasez de gas natural en temporada alta:  La mayoría de las centrales eléctricas en Irán están diseñadas principalmente para funcionar con gas natural. Sin embargo, durante los meses más fríos, el consumo de gas residencial y comercial aumenta considerablemente. En tales situaciones, el gobierno se ve obligado a reducir las cuotas de gas natural destinadas a las centrales eléctricas para mantener la presión del gas en los gasoductos. En consecuencia, las centrales eléctricas inevitablemente recurren a su combustible secundario —el diésel— para seguir generando electricidad y evitar apagones.

En resumen, estos tres factores proporcionan  una sólida justificación económica para el uso de combustible diésel, independientemente de sus costes reales y ocultos.

3. Costos ocultos: Desastres ambientales y sanitarios

Esta sección expone el lado más oscuro de la relación entre combustible y electricidad. El bajo precio del combustible no tiene un impacto real; todos los ciudadanos  pagan un precio muy alto con su salud .

Cuando se quema fuelóleo en las centrales eléctricas, se liberan grandes cantidades de contaminantes peligrosos a la atmósfera. La causa de esta grave contaminación es la composición química del fuelóleo:

  • Contenido extremadamente alto de azufre:  El fueloil puede contener hasta un 3,5 % o más de azufre. Durante la combustión, este azufre se combina con el oxígeno para formar dióxido de azufre (SO₂). Este gas tóxico es una de las principales causas de los siguientes problemas:

    • Lluvia ácida:  destruye los bosques y acidifica el suelo y el agua dulce.

    • Problemas respiratorios graves:  como asma, empeoramiento de la bronquitis e inflamación de las vías respiratorias.

  • Partículas ultrafinas (PM2.5):  La combustión incompleta del gasóleo produce una gran cantidad de estas partículas. Las partículas PM2.5 son extremadamente pequeñas y pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo. Estas partículas pueden causar:

    • Enfermedades cardiovasculares  (enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares)

    • cáncer de pulmón

    • Son perjudiciales para el sistema nervioso
      . En climas contaminados en grandes ciudades como Teherán, Ahvaz o Arak, las centrales eléctricas cercanas que funcionan con diésel contribuyen significativamente a la generación de estas partículas.

  • Metales pesados ​​tóxicos:  El combustible contiene  metales como vanadio, níquel y sodio . Estos metales se liberan al aire tras la combustión y son altamente tóxicos y cancerígenos para los seres humanos, los animales y todo el ecosistema.

  • Óxidos de nitrógeno (NOx):  Estos gases también contribuyen a la formación de partículas secundarias y smog fotoquímico, e irritan los pulmones.

Por lo tanto, la relación entre el diésel y la electricidad es evidente: consumimos electricidad, las centrales eléctricas queman diésel para producirla y, a su vez, el aire que respiramos se contamina y nuestra salud se ve amenazada.  Se trata de un intercambio indeseable, cuyos beneficios (electricidad barata) quedan eclipsados ​​por sus costes (salud social).

4. Posibles soluciones: ¿Cómo romper este ciclo?

Romper este círculo vicioso requiere voluntad política, inversión y un cambio de mentalidad. Las soluciones clave incluyen:

  1. Mejora de la infraestructura de suministro de gas natural y la gestión del consumo:  Al aumentar la capacidad de los gasoductos e implementar políticas estrictas de gestión del consumo durante la temporada de frío (como el aislamiento de edificios y la tarificación escalonada), se puede garantizar que las centrales eléctricas reciban sus cuotas completas de gas natural incluso en los días más fríos sin necesidad de complementar con diésel.

  2. Modernización de centrales eléctricas obsoletas: Muchas de las centrales eléctricas de Irán están desfasadas y son ineficientes. La construcción de nuevas centrales de alta eficiencia, equipadas con sistemas avanzados de reducción de emisiones, como absorbedores de dióxido de azufre y catalizadores de reducción catalítica selectiva para reducir los óxidos de nitrógeno , puede reducir significativamente el consumo de combustible y la contaminación.

  3. Desarrollo de energías renovables:  La inversión a gran escala  en energía solar, eólica y de biomasa  puede reducir la dependencia de la generación de energía a partir de combustibles fósiles. Estas fuentes de energía no solo están libres de contaminación, sino que tampoco consumen agua (el agua es el principal consumo de las centrales térmicas).

  4. Aumentar los precios del diésel e imponer impuestos a las emisiones:  Al eliminar las subvenciones implícitas al diésel e imponer impuestos a las emisiones contaminantes, se elimina la justificación económica para el uso del diésel, lo que obliga a las centrales eléctricas a cambiar a combustibles más limpios.

  5. Supervisión pública y transparencia:  El establecimiento de un sistema de monitoreo en línea para las emisiones de las chimeneas de las centrales eléctricas y la publicación de estos datos aumentará la presión sobre el público y los organismos reguladores para reducir el consumo de combustible.

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5. Conclusión: Electricidad que asombra a las ciudades

El fueloil y la electricidad son como las dos caras de una misma moneda: una representa la luz, la otra la oscuridad y la enfermedad.  La relación entre ambos es un ejemplo clásico de «fallo de mercado», donde el precio de un bien (la generación de energía con fueloil) no refleja sus costes reales (la contaminación y la enfermedad).

Cada invierno, cuando disfrutamos de un suministro eléctrico ininterrumpido en casa, deberíamos reflexionar sobre si esta sostenibilidad se consigue a costa de las centrales eléctricas suburbanas que queman petróleo. Reconocer esta conexión es el primer paso para exigir e impulsar el cambio. Como ciudadanos, tenemos derecho a respirar aire limpio y la responsabilidad de dirigir los sistemas energéticos hacia un futuro donde el suministro eléctrico no se produzca a costa de daños a la salud. El futuro de la energía se dirige hacia las energías renovables y las tecnologías limpias; no debemos caer en este círculo vicioso ni en este modelo obsoleto.